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Momentos oníricos.


 Así sucedió…
Como un estallido en lo más profundo de mi cabeza distorsionando mi psiquis para observar lo que sucedía.
El sueño que casi nadie quiere soñar…
Postrado en una mesa mirando el horizonte como se evidenciaba todo,
Las voces del sigilo se despedazaban en gritos para fundirse en el viento,
Y las personas escuchaban aquello que salía de mi cabeza.
Reflexión perpetúa y tranquila de mi conciencia al saber que ellos ya la escuchan…
Y gritaban enardecidos desbordados de anarquía como aquel se siente en llamas y busca irremediablemente como extinguirlas sin enterarse,
Que lo que arde son sus almas,
Y el cielo se abría en espiral para darle la bienvenida a las estrellas que caían sin respetar al sofocado aire.
Ahora todo era rojo y mis lágrimas sabían a sal,
Los seres de luz se concedían sobre las cabezas de las personas paralizando todos los rincones de la ciudad.
Había silencio y todos los ojos dejaron de brillar y se desvanecían hacia el inagotable resplandor.
Mis pies se sumergieron en mi sombra como si ella tratara de sacarme de aquella realidad.
Oh soledad mía…
Caía  al oscuro abismo mientras me enteraba que posiblemente lo real,
Es una ilusión perfecta para mi espíritu…
Julián Martínez. 

Lluvia...






La lluvia…
Verdugo de esta ciudad nocturna y pecadora,
Castigada por el frenesí noctámbulo de los cielos por tener lo que no deben tener.
Y es así…
Gritos individuales tratando de colectivizar algún llamado que calme la yaga que el firmamento abre en este momento,
El licor y la música mental dispersa a la tristeza del castigo urbano que generan las nubes como una danza de nunca acabar…
Tal vez, y por un momento, el trasfondo del caos conserva insospechadamente el silencio cubierto de esta extraña locura  dibujada en sus cabezas…
Lluvia torrencial, lluvia adolorida,
Lluvia que se cansa de ser lluvia,
Lluvia que se quiere largar a través de los sifones de las calles para desaparecer y no querer vivir más la cotidianidad que la metrópoli extingue en un suspiro,
Lluvia inagotable  que quiere llorar hasta explotar su alma sobre nuestras frentes.
¿Por qué tenemos ceguera?
¿Por qué simplemente no podemos escuchar la respiración de las sombras leales y siempre firmes según nuestro estado de conciencia?
Tal vez solo trato a través de estas palabras apaciguar  la tormenta que metralla la mediocridad colectiva,
Solo tratar de ser un poco humo,
Un poco aire,
Un poco de alguna cosa para fundirme con la nada y así tal vez el cielo,
De nuevo,
No solloce desconsoladamente.

Nocturno...


Vuele mi cabeza a fecundar pensamientos nocturnos,
Ese frenesí constante que decidió que la inercia hiciera suya su voluntad,
Un grito incesante obligando mis ojos a permanecer abiertos en esta oscuridad que invade mi cuarto…
Universo…
¿Cómo hago para callar estas voces que exprimen mi cerebro?
Enséñame al menos una fórmula para escucharlas una a la vez,
Y tal vez entender que es lo que tratan de decirme.
Siento como se acercan los pasos disfrazados de corrientes de aire helado hacia mis pies,
Y la calle silenciosa solo observa mi rostro en la ventana,
Tal vez se preguntara a quien espero, inmóvil, empañando el vidrio…
Desvelo, es lo único que mi cuerpo quiere, mi cabeza grita, pero mi alma solo quiere descansar…
Hay veces no entiendo este desequilibrio visceral que la existencia imprime noche a noche en el papel arrugado de mi realidad…

A Medias...


Escribiendo como un ciego bajo una luz tenue, tan tenue que carcajeo al evidenciar que es mas débil que una luz de luna en cuarto creciente…

En fin…

La luz más bajo que medio bajo,
Mis ojos escudriñando rostros medio evidenciados,
La noche a media noche,
Mis palabras a medio decir,
Las risas de los entes medio sinceras,
Hoy todo es medio… De la mitad…

Y la mesa a medias me grita  en este bar de medio pelo que medio la golpee para que mis odios escapen a la mitad,
Y el silencio medio me escucha para disimuladamente, y a medias, quererse acercar.

Pero, por un momento y a medias, escapo de allí para estar sumergido en mis pensamientos…

Un fantasma aparece en el portal de mis sueños a medias y siento que mi cabeza explota, pero solo la mitad… y el grito fugado de mi boca escapa en un suspiro a medias, para sentir la lluvia en mi cabeza y mis medias mas húmedas que de lo normal, a pesar que todo me sale a medias, el anhelo permanece completamente entero, igual…

Sin decirle a nadie, a algo o a alguien…

Julián  Martínez.

El Camino...


El camino se torna húmedo,
La ciudad abre sus ojos en la oscura estepa de la noche y los edificios espían cada solitario paso que das en el sendero nocturno de tu soledad…

Es ahí cuando comprendes sin querer, el lenguaje caótico que ella gime en su frenesí noctámbulo de las siete de la noche…

Ahora tienes hambre y las empanadas de la esquina están siempre más caras que nunca, inmaculada sensación de evidenciar tú estomago  vacío y tu cabeza llena de cucarachas. ¿Cómo podrás erradicarlas?
Bichos malditos carcomiendo todo recuerdo benevolente que puedan estar allí adentro… Caminas tres calles mas en la compañía de tu soledad para luego caer en cuenta que la lluvia se posa  en tus hombros desde que saliste de algún lugar.

¿Cómo no te diste por enterado?
¿Será que tal vez y por un momento, desdibujas por donde vas?
Pero el análisis se esfuma al imaginar una puta empanada…

Las personas de los andenes desaparecen, que da la noche,
Los pies se desfragmentan, no queda nada,
Solo tus ojos suspendidos en el aire escapando a través del viento y sientes que tus palabras te abandonan para darle paso al silencio de tu imaginaria ciudad…

Y te enteras que es una soledad……… Tan sola…

Julián Martínez. 

AMANTE MÍA

La penumbra de tus ojos
Anuncia la noche en un tibio soplo,
Llegando en ella  mi alma
Sosegada y vagabunda en busca de tu sed.

Tú,
Desnuda en tu cama,
Yo,
Mudo e inmutable
Mientras que nuestros sentidos
Aferrados y callados
Acarician suavemente
Las fraguas infinitas de lujuria
Que se enardecen en nuestra piel.

Dulce cabello de ángel
Colgado en el inmenso cielo,
Deja que tu luna se pose sobre tus pechos
Evidenciando
Las ganas de tenerte,
Intocable epifanía de tu divina esencia,
Verdugo de mi control,
Desata mi lengua
Y haz que pierda la razón.

¿Mi lengua?
Si…

Posándose en la sabana de tu vientre
Terso y caliente,
Embriagándome de tu vino 
Que mi calor más enciende,
Recorriendo tú oriente,
Tú occidente,
Tú norte,
Tú sur,
Al sur…

Más al sur lentamente
Y con un grito  perdido en mis manos
Hiere las sabanas con tus uñas
Y gime como loca,
Muerde mi anular,
Dilata tus pupilas,
Sofócame en tu mar,
Que pronto quiero desbocarme
En tus entrañas sin avisar.

Morder tu cuello
Y escuchar la canción enardecida de tu corazón,
Sentir tus piernas estrangulando mi espalda
 Para luego alzar vuelo
Dejando que tu inocencia observe desde el espejo
Como aquella niña de ojos tristes y callados
Se pierde en su propia endorfina.

Tócame,
Siénteme,
Déjame besarte como un animal hambriento
Y someterme a ese manjar
Que me ofrece tu cuello,
Y decirte al oído
Tímidas palabras como si fuera un niño,
Y sentir tus caderas
Como si hubieras enloquecido.

Ven,
Acércate mucho más,
Déjame ver tus desorbitados ojos
Como se esconden en tu sonrisa,
Dibuja en mi rostro con tus labios
Que el tiempo no existe,
Que mi tiempo contigo no ha terminado.

Y me hundo en tus senos,
Encendiéndome con tu calor
Y posees mi alma desquiciada de tu ser
Y escribes con tus jadeos
Poemas que no quieren terminar,
Y las estrellas
Y la luna
Y el cosmos
Y tú
Y yo
Quieren ser por un eterno instante
Uno con el todo y con la nada
Y esfumarnos con el silencio
Y debajo de tu ombligo se desata un caos
Que desgarra abruptamente mi cuerpo.

Uno,
Dos,
Tres contracciones  se desatan súbitamente
Anunciando el alba
Del portal de tus sueños.

Como hojas secas resbalas sobre mi pecho
Y una canción de cuna
Susurro en tu pequeño lecho.

Esta cama no esta muerta, 
Esta cama esta más que viva,
Te siento toda,
Te siento mía,
En silencio,
En mis brazos,
Soy tu sombra amante mía.


Un fragmento de un viejo diario que me encontré debajo de mi cama...


ESTA NOCHE…

Entre tantas palabras
Envueltas en una escarcha de silencio,
Llegas con la luna
Un poco menguada,
Al lugar que en un tiempo
Nos pertenecía,
Al lugar que ya habíamos olvidado.

Mientras el tiempo
Se toma un descanso en el banco del parque,
Siento que regresas
En esta inesperada noche.

Te quitas las cadenas,
Extiendes tus alas
Y una sonrisa desaforada
Se revela en tu pálido rostro.

No se…
¿Por qué?
Pero…
¿Será que en silencio y por un momento…?
¿Te liberas de tus ataduras?
Solo sé que estoy a tu lado esta noche…

Noche de palabras,
Noche de miradas,
La música se adentra en nuestras mentes
Para comulgar el pasado y el presente
En un “ahora”.

Nuestros secretos
Se confiesan  en el leguaje
De una quena,
Una guitarra y una zampoña,
Para que tus ojos tristes y callados
Decidieran romper
Tus estrictas reglas,
Esas reglas que se desvanecen
En medio de esta noche.

Pero,
Un denso silencio amordaza tus labios,
Tu rostro cambia,
La penumbra de la realidad
Toca tu corazón,
Logrando que vuelvas a usar esa máscara
Matando mi noche.

Hasta luego,
Cuídate mucho,
Regálame tu tímido abrazo
Para marcar la partida
De tus siempre atardecidos cabellos.

No te preocupes,
Me quedare aquí,
En el lugar de siempre
Solo que,
Esta vez se dibuja sin querer
Una sonrisa en mi cara,
Ya que sabes que fuiste mía
Por unos momentos,
En esta extraña noche.

Julián Martínez.                        

DONDE ANDARÁS…

Aquí estoy,
Refugiado en la oscura y fría estepa
De mi ausencia nocturna,
En mi cuarto,
Ansioso,
Callado,
Este silencio me ensordece
Y la tranquilidad de esta noche me desespera…

Ya no estas ni en los rincones de este sitio,
Ya me duele la cabeza de buscarte,
Debajo de mi cama,
En los libros que no he leído,
En las viejas notas y escritos
Que el polvo ya los tenía presos,
Es ahí cuando me entero
Que los años pasan rápido
Y las palabras con cada luna
Son más pocas.

¿Dónde andarás?
¿Cómo mirarás hacia el cielo?
¿Cómo se dibujará tu sonrisa en las tardes maltrechas de tu cuidad?

Aun trato de tenerte en mi mapa mental,
Sobre un pedestal
Que la cotidianidad desaparece más y más,
Es difícil hoy poderte recordar…

Ya no soy aquel niño
Que jugaba en tus sueños
Temiendo despertar,
Ese,
Que por más que callera al piso
No le costaba nada poderse levantar
E inventarse una loca estrategia
Para amarte mucho más,
Alegrarte los días
Para que pudieras sentir la vida
Como un disparo de libertad.

Ese niño por razones ajenas a la melancolía,
Se lleno de agonía
Hasta que su alma escondida
Se empezó apagar.

Y aquí esta a mi lado,
Terminando de desaparecer
Dejando el espacio en mi cabeza
De lo que algún día fue,
De lo que algún día fui.

Solo,
Como si la soledad misma
Hubiera decidido largarse
Para que yo pudiera reflexionar,
Como si esta oscuridad me abrazara
Igual a una madre abrazando su hijo
Cuando éste quiere llorar.

Ahora entiendo por que tus piernas
Decidieron marchar lo más lejos posible
De mi mundo visceral,
Para que yo estuviera aquí,
Como en silencio,
Como desvelado,
Como con ganas de lanzar mis ojos hacia las estrellas
Y observar que el universo
Cabe en una gota de agua
Y saber que te conviertes en mi lluvia,
En el frio que tanto anhelo sentir,
En los ojos de la luna
Blanca y serena que no me quiere hablar,
En la botella de vino
Que no se quiere dejar acabar,
En el cigarrillo terco que muere abandonado,
Medio encendido en el andén de algún lugar.

Si, fue hermoso conocerte desde niña
Pero más hermoso conocer tú recuerdo
Desapareciendo mientras envejezco,
Cuando la vida se me venga encima
Solo preguntaré:
¿Dónde andarás?...

DEDICADO A LA AUSENCIA


Quiero llenarme de vos,
Escribiendo estas frases
Sin estar aquí,
Viajar en mi mente sideral
Y llegar a lo más profundo,
Allá donde no existe el fin.

Quiero alimentarme de tu silencio,
De tu solitaria cara,
De tus pasos perdiéndose en el alba,
De tu sombra tomando mis manos
Que piden calladas que no te vayas.

Cuanto vacio hay en mis pupilas
Ya que tu ausencia,
Apresa la mía,
Mira este silencio ¡Míralo!
La añoranza en mi conciencia
Pretende fecundarte como una epifanía.

¿Cuántas lunas mis lágrimas podrán humedecer tu recuerdo?

Te vas concebida en tu manto de libertad
Cegando mis ojos,
Ahora no sé donde podrías estar,
Guardaré tus aromas,
Donde nadie las pueda evidenciar.